Silvia (41), España.

Y de repente llega el cáncer , y te sacude tan fuerte que tienes que volver a construir tu vida. Yo siempre había sido una chica muy alegre, pero cuando me diagnosticaron la enfermedad pensé en todos esos absurdos enfados, el estrés, la vida a contrarreloj.. Y me di cuenta de que esa no era la vida que quería vivir. Tenemos la posibilidad de volver a empezar, y esta vez sí quiero disfrutar de cada segundo. Dicen que las personas que sufrimos cáncer tenemos dos vidas. La de antes del diagnóstico y la de después.

Mi historia no es diferente a la de cualquier persona que sufre esta enfermedad. Un día un médico te da un papel con un horrible nombre que no entiendes y ahí empieza la tormenta. Lo que más recuerdo de ese día fue la cara de mi madre y mi marido que me acompañaban. Era miedo, el más puro miedo que os podáis imaginar. No lloré. Fui fuerte, no me creía que me pasase a mi. Con 40 años recién cumplidos, un bebé de 10 meses y un niño de 7 años. Con una vida cómoda. Con mil cosas por hacer.

Después del diagnóstico vinieron las pruebas y la operación. Una Mastectomia que se llevó mi pecho y parte de mi ser. Tenía tanto miedo a mirarme… Después vinieron 6 ciclos de quimioterapia, 2 ingresos graves y cien venas quemadas por el «veneno»… Y después todo pasa, crece el pelo, las pestañas y las cejas, el cuerpo se recupera de las heridas, las yagas de la boca desaparecen, vuelve el sabor en los alimentos y la piel deja de ser un cartón… Ya no eres la misma… Y entonces te das cuenta de que has estado en la guerra y has vuelto viva, mal herida pero viva… Miras a tu alrededor y todo es diferente… Los desconocidos pasan a ser amigos, los amigos son familia y la familia son estrellas que te guían. Y aunque mucha gente no lo puede entender, yo ahora soy más feliz que antes, el cáncer me ha enseñado más cosas buenas que malas.

Mi padre y mi hermano me dieron sabios consejos… «No dejes de ser tú misma, utiliza el sentido común y el buen humor» y así fué… Nunca pude cambiar la situación, pero si la actitud. Y creo que parte de mi recuperación fue gracias a mi buen humor, al saber sacar la parte positiva de las situaciones. Y sobretodo gracias a todo el amor que recibí de mi alrededor. Porque el amor también cura… Y vosotros me habéis curado. Mi marido que es mi héroe, mis hijos, mis hermanos, mis padres y sus parejas. Mis cuñados y cuñadas, mis suegros, mis amigos, mis super amigas… Y sobretodo el equipo médico que me cuidó siempre con especial cariño…Todos juntos habéis hecho mi camino más fácil. Fui a la guerra con el mejor ejército. El amor todo lo vence y nosotros hemos ganado esta batalla. Gracias de corazón.

Silvia, 41 años, España.

 

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