Nagore (43) Rentería, @nagore_taboada

Esta soy yo. Una mama con metástasis o como nos solemos llamar nosotras mismas una mama con metas. Me llamo Nagore, tengo 43 años de los cuales me he pasado 23 conviviendo con una Enfermedad Inflamatoria Intestinal: un Crohn, con una Fibromialgia y con un Cáncer de Mama con metástasis en hígado y pulmón. Como suelo decir se puede vivir con metástasis pero no es fácil. Me ha tocado hacer un viaje extraño, difícil el cual hace que me mueva por el hospital como por mi casa, o hacerme pruebas cada poco tiempo sea casi una rutina. Tengo como prioridad ver crecer a mis hijos, quiero envejecer al lado de mi marido, necesito seguir luchando, disfrutar de cada día, vivir. Ni siquiera ese rodaje de 23 años de enfermedad, tratamientos y hospital te preparan para algo así. Es duro asimilar que tu supervivencia es de cada día, que nunca lo vas a superar, que no te vas a curar.

Vivir con naturalidad y normalidad toda esta locura, cuando es de todo menos normal, quizá haga que haya gente que se asuste y salga de tu vida. Perder amistades por el camino es un habitual. Al final aprendes que eso no te duela y llegas a comprender en cierta manera, aunque no lo compartas, que lo hagan. A ti misma hay días en los que te dan ganas de huir sin mirar atrás. El miedo es un mal consejero. El desconocimiento, la desinformación, el no saber qué hacer o qué decir en según que momentos, es una mezcla muy potente la cual, hace que necesitemos dar visibilidad a esta enfermedad, a una realidad dura, difícil pero muy real. Conseguir que el miedo pierda poder es necesario. Ver ese miedo en los ojos de mis hijos, de mi marido duele. Hay días en los que ese sentimiento hace que saque fuerza de donde queda poca. Hay días en los que cuesta levantarse, te duele todo el cuerpo. Ese veneno en forma de tratamiento es el culpable de que haya días en los que no veas la vida tan bonita. Tu fuerza interior es la que te rescata de esos sentimientos, de esos momentos, de esos días malos haciendo  que puedas, a pesar de que a partir de una hora no puedas casi moverte y no seas persona. Es entonces cuando mueres de amor al notar unas pequeñas pero fuertes manos sujetar la tuya. Esas manos de tus hijos que cuando ven que sientes dolor no dudan en dártelas, te salvan de caer en un agujero.

Camino por la vida con la muerte pegada a mi espalda. Noto su aliento acompañándome, esperándome. Sonrío y la ignoro porque si la miro a los ojos puedo perderme y me niego a que me aparte de mis hijos, de mi marido, de la vida. Mi cáncer no se opera, no te suelen dar quimio a no ser que los tratamientos dejen de hacerte efecto. Es algo muy habitual ir agotando las líneas de tratamiento. Procuras no pensar “una menos” ni contar cuantas te van quedando. Mi bicho es muy puñetero. La investigación es vital para nosotras, es sinónimo de vida. La cronicidad de la enfermedad con calidad de vida es urgente y cada vez la tenemos más cerca. Pensar en una cura hoy por hoy es inviable. Pensar en la cronicidad se puede empezar a decir ya que no es un sueño. La importancia de la prevención, de una detección temprana del cáncer en un estadio bajo significa sobrevivir, curarte, vivir.

Hagamos entre todos que sea posible. Hagamos que no se deje de investigar. Mañana puedes ser tu, hagamos que tengas una oportunidad. Soy formadora de Paciente Activo de Osakidetza. Pertenezco a la asociación Cáncer de Mama Metastásico CMM. Seguiré dando visibilidad, dando voz a este bicho. Seguiré con mi lema #masinvestigacionparamasvida. Por ti, por mi, por todas.

                                                                                                          Nagore Taboada Barandalla.

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