Mirella

Mi primer contacto con el cáncer no fue en carnes propias, lo sufrimos con mi madre, ella murió a los 37 años víctima de un cáncer de colon, por aquel entonces yo tenía 11 años, así que el cáncer me dejó huérfana de madre siendo yo una niña.

Mi madre llevaba muchos años luchando, pasó por dos operaciones, quimio, radio, llevaba bolsa…múltiples ingresos, entraba y salía del hospital a menudo. Recuerdo perfectamente cuando se le cayó el pelo y la peluca que se compró, pero nunca perdió la sonrisa, ni las ganas de luchar y hacer cosas, llevaba su negocio, me hacía unos vestidos preciosos, tenía un huerto, la casa llena de plantas y su sonrisa con unos hoyuelos que la hacían irresistible. Tonta de mi, nunca sospeché que mi madre tenía cáncer y mucho menos que se moría, antes era algo tabú, no se hablaba de ello, se mantenía en » secreto» , ahora me parece increíble no haber sospechado pero os aseguro que ni siquiera sabía bien que era el cáncer, sólo sabía que mi madre estaba delicada de salud, que iba al hospital y cuando salía estaba como si nada, ni siquiera cuando se le cayó el pelo, mi hermana me había contado una historia que me la creí a pies juntillas, porque yo la veía Bien, ella no dejó de trabajar salvo en los ingresos, ahora lo pienso y me quedo asombrada de la fuerza que tenía.

El cáncer se la llevó joven, demasiado joven dejando

un marido y dos hijas totalmente desorientados,

nuestro timonel no estaba y el barco zozobró, fuimos

a la deriva…cada uno se agarró a lo que pudo para

seguir, aunque yo perdí las ganas al cabo de dos

años…quería verla, decirle lo mucho que la quería,

que la echaba de menos, necesitaba un abrazo suyo,

así que hice una tontería que por suerte no salió bien,

el cáncer me había quitado a mi madre y con ella

parte de mi infancia y de mi adolescencia. La echo de

menos siempre porque el tiempo no cura estás heridas

del alma, permanecen abiertas siempre simplemente

el tiempo te enseña a vivir con ellas, pero esas etapas

de mi vida fueron muy duras sin ella.

La segunda victima de este acosador como yo lo

llamo, ya que me siento perseguida por él, fue mi

única hermana, ella también perdió la batalla contra el

cáncer, también demasiado joven, dos meses antes de

morir mi hermana fue a Barcelona(de aquella yo vivía

allí) porque en verano me casaba y quería regalarme

el vestido de novia…así que nada hacía presagiar

lo que ocurriría tan sólo dos meses después….Mi

hermana murió con 35 años de un cáncer de colon, al

día siguiente de la operación, sin tiempo a luchar, sin

oportunidad de plantarle cara… Fue tremendo el golpe,

no me lo podía creer, con ella se fue otra parte de mi,

se fueron todos los planes que habíamos hecho juntas

tan sólo un par de meses antes, se fueron muchas

ilusiones y mis fuerzas desaparecieron, yo quería irme

con ellas, no soportaba el dolor…así que esta vez

busqué ayuda psiquiátrica, primero fui a una psicóloga

pero me vio tan al límite que me recomendó un

psiquiatra porque además de terapia necesitaba ayuda

farmacológica, tomaba antidepresivos, somniferos y

tranquilizantes….la boda tuvimos que aplazarla, suerte

que Jordi, mi marido siempre ha estado a mi lado,

sosteniéndome y apoyándome, al igual que mi padre.

La vida me tenía reservada otra sorpresa, está vez el

cáncer vino por mi, pero antes de que venga por otro

de los míos mejor enfrentarme yo a él.

Estaba preparada para que en una de mis revisiones

me dijeran que ya había aparecido el cáncer de colon,

pero cuando me dijeron que tenía cáncer de mama,

mi reacción fue «no, no puede ser, este no me toca!!!

No estoy preparada!!!» Pero bueno como me dijo mi

médico aunque no haya antecedentes, alguien tiene

que ser la primera, pero ¡cáncer de mama!

Todo empezó con un dolor en el pecho izquierdo, que

yo creía que había sido por un gesto mal hecho en el

gimnasio y no le hice mucho caso, pero al tercer día ya

no me parecía tan normal, así que me exploré el pecho

con más detenimiento y me detecté un bultito, primero

me asusté, luego me dije» eso no es nada, a ti no te

toca este tipo de cáncer «, pero aunque convencida

de que no era nada ,como todo el mundo decía que si

duelen no son malos y por lo que había mirado tb parecía

que corroborada esta teoría , fui a mi ginecóloga, la

cual me dijo que eso no era cosa suya y que fuera a mi

médico de cabecera para que me diera un volante para

la unidad de mamá, ni siquiera me exploró el pecho

para cerciorarse de que tenía un bultito en el pecho

¡increíble! Salí un poco aturdida, porque no me lo podía

creer…al día siguiente mi marido fue a mi médica de

cabecera ( yo no podía) le explicó lo que pasaba y

sin ningún problema e hizo el volante. Llevamos ese

volante al hospital, allí me dieron cita para casi un

mes después, pues bien, al cabo de ese mes y con el

mismo dolor en el pecho me presento en el hospital, yo

creía que me harían una exploración y empezariamos

con la pruebas pertinentes, pero no, resulta que este

médico es como un » árbitro » has de pasar por él y

es el que decide si tu caso va a la unidad de mama o

no… Me preguntó si tenía un bulto en el pecho le dije

que sí, me dio un papel para pedir cita en la unidad de

mama y ya, ni exploració ni nada de nada, mi marido

y yo salimos de allí alucinados….¿ para qué me han

hecho venir hoy? Total otro mes más hasta la cita con

el cirujano de la unidad de mama.

Esta vez sí que me hicieron una exploración, al principio

no notaba nada, ya que no se notaba en la postura

que te ponen y me decía que no tenía nada, pero como

yo le dije que sí pero que tenía que cambiar de postura

para poder palparlo, no tuvo problema y esta vez sí

que lo notó. Me tranquilizó mucho, me dijo que no

parecía nada malo, si dolía era buena señal…pero que

evidentemente habia que hacer una ecografía .Salimos

tranquilos y con cita para la ecografía.

Cuando fuimos para ecografía, primero me hicieron

una mamografía y no salía nada…pero como mi

médico ponía que tenía un bulto y lo que había

pedido era una ecografía y yo les dije que sí lo seguía

teniendo, me hicieron la ecografía y allí estaba un

bultito rodeado de muchos más pequeñitos, no me

dijeron cuantos.

De allí salimos un poco preocupados, pero optimistas,

a las dos semanas fuimos a la consulta y nos dijeron

que no nos preocupáramos, que no tenía mala pinta,

que era grasa, pero que dentro de 6 meses me hiciera

una mamografía para asegurarnos. Total que salimos

felices.

Durante esos 6 meses a mi me seguía doliendo el

pecho y evidentemente los bultitos seguían allí.

Cuando llegó el día de la mamografía fuimos tranquilos,

si no era malo hace 6 meses ahora tampoco lo

sería, me hicieron la mamografía y no salía nada, pero

como ahora ya sabían que no se veía en la mamografía

y les dije que los seguía teniendo y me seguían

doliendo, me hicieron una ecografía y esta vez empezó

a entrar y salir gente sin decirme nada, así que me

imaginé que algo no les gustaba…en esto entró una

médico que me dijo que sería conveniente hacer una

biopsia, les dije que por supuesto que cuando tenía

que volver, a lo cual me contestaron que me la querían

hacer ahora mismo, así que firmé los papeles mientras

me preguntaba como estaría mi marido fuera, ya que al

tardar tanto seguro que se estaría comiendo la cabeza…

Me hicieron la biopsia y de allí salí convencida de

que era malo, ahora corrían porque algo no les gustaba

y mi marido salió muy preocupado, pero animándome.

Ya con los resultados, nos confirmaron que era malo,

era cáncer y tendrían que quitarme el pecho, quimio,

radio…empezábamos el proceso, no me lo creía, este

no me tocaba… este no, no estaba preparada…

Empezamos con todo el protocolo de pruebas y al

final decidieron que no me quitaban el pecho, que

estaban todos los bultitos juntitos y probablemente

no hiciera falta, ya que me lo habían cogido muy a

tiempo,yo estoy convencida que fueron mis ángeles

de la guarda( mi madre y mi hermana) que desde

el cielo hicieron todo lo posible para que me diera

cuenta a tiempo de que algo no estaba bien, no tenía

metástasis y eso era muy bueno, por ello decidieron

hacer una cirugía conservadora.

El día de la operación iba tranquila dentro de lo que

cabe, salió todo bien, pudieron hacer la cirugía conservando

el pecho y el pezón, que aunque parezca una

tontería es una cosa menos de la que preocuparse.

Al día siguiente de la operación me dijeron, que todo

había salido bien, los bordes estaban limpios ( por

lo cual me ahorraba una segunda operación) y los

ganglios también estaban limpios. Así que respiramos

tranquilos.

Al final decidieron no darme quimio, la verdad es que

no sé muy bien por qué, pero evidentemente estaba

contentísima.

En Lugo, aunque teníamos las máquinas desde hace

tiempo, aún no estaban operativas…y me tocó ir todos

los días a A Coruña, fue un lío, porque dejaba a mis

hijos en el cole y llegaba por los pelos a buscarlos al

mediodía, más de un día tuve que llamar al cole para

que mis hijos se quedaran en el comedor porque no

llegaba a tiempo… La radio la llevé bastante bien, me

cuidé mucho la piel con cremas de Rosa Mosqueta y

de caléndula y no tuve demasiados problemas, cuando

veía a alguna compañera que llevaba las mismas

sesiones que yo y el estado en que tenían la piel, daba

gracias por lo bien que lo llevaba yo.

Mi cáncer es hormonal en un porcentaje muy alto por

lo que he de tomar una terapia hormonal aproximadamente

durante 10 años, para mantener mis hormonas

a raya, tomó una pastilla de Tamoxifeno diaria y cada

tres meses me ponen una inyección de Zoladex.

Cuando me diagnosticaron el cáncer decidí que le

plantearía cara, esta vez no me iba a ganar la batalla,

mis hijos, mi marido, mi padre y mis amig@s se convirtieron

en un motor esencial y además de hacer todo

lo que los médicos me decían, decidí ser parte activa

en todo el proceso y para ello empecé a cuidar mucho

más mi alimentación, para ello tuve una ayuda esencial

de la mano de las chicas de @jaquealcancer en su página

tenía recopilado todo aquello que yo necesitaba

para cuidarme y ayudar a mi cuerpo a sanar.

Al principio me desperé un poco porque me parecía

que aunque yo pensaba que me cuidaba, me di cuenta

que hacía muchas cosas mal y que en mi dieta sólo

había restado y no había sumado…lo primero que

hice fue deshacerme de las sartenes, ollas y tapers de

plástico, luego dejé la leche de vaca y el azúcar y poco

a poco empecé a añadir alimentos nuevos, semillas, el

jengibre, etc… todo esto hizo que me centrara en la

alimentación y no tanto en la enfermedad, por lo que

mi mente estaba ocupada en pensar en positivo y no

en el cáncer.

A mis hijos les conté todo desde el principio, ellos

fueron parte activa en todo el proceso. El día que se

lo conté lloramos mucho los tres, pero eso les dio

confianza para preguntarme todo aquello que les

preocupaba y yo pude contestar a todas sus dudas,

hablamos sin tapujos de todo y creo que fue lo mejor

que pude hacer, porque a veces es peor lo que se

puedan imaginar y si no tienen la confianza para hablar

del tema y preguntar pueden pensar que las cosas

van peor ya que hay días malos, en los cuales nos

sentimos muy cansadas y el dolor no nos deja hacer

vida normal y si te ven así y no sé atreven a preguntar

se pueden imaginar lo peor. Mis hijos se volcaron en

los cambios alimenticios, aportando su granito de

arena en las nuevas recetas.

Mi marido nunca me ha juzgado y me ha apoyado

en todos los cambios que he decidido hacer sin

cuestionarlos, por lo que le estoy muy agradecida. Mi

suegra se volcó en todos esos cambios y mi suegro

plantó en su huerto todas aquellas cosas nuevas que

yo le pedía, mi padre siempre apoyó mis decisiones,

así que he tenido mucha ayuda, me considero muy

afortunada por la familia y por los amigos que tengo.

Cuando estuve más fuerte decidí poner mi granito de

arena ayudando en lo que pueda y abrí una cuenta

en Instagram y en Facebook, en las redes sociales

encontré más apoyo del que esperaba y hemos creado

una familia, una red de lazos en Instagram dónde nos

apoyamos un@s a otr@s y nos alegramos de cada

recuperación y buenas noticias así como sufrimos

con cada pérdida o mala noticia, no nos conocemos

físicamente, pero me siento tan unida a tod@s que

me encantaría poder viajar a cada rincón de España y

fuera de España para darles un abrazo personalmente

y poder charlar en persona, me siento muy unida a

tod@s.

Me hice voluntaria de la @aecc.es porque necesitaba

hacer más y estoy encantada,necesitamos hacer todo

lo que esté en nuestra mano para acabar con esta lacra

y la investigación es fundamental y para ello todos

debemos aportar nuestro granito de arena porque

todo suma y juntos somos más fuertes, podemos

conseguir más cosas, el cáncer de mama metastásico

es un tipo de cáncer que no tiene cura y necesita de

la investigación para mejorar su calidad de vida y para

que se encuentre una cura, este es un ejemplo pero

ya sabemos que hay muchos más tipos de cáncer

difíciles y que necesitan toda nuestra ayuda, hay que

pasar a la acción ya que con la intención no llega.

Hace poco hice el curso de voluntariado en hospitales

para poder ir con el «carrito amigo» e intentar transmitir

un poco de energía positiva y cariño a los pacientes

que estén recibiendo quimioterapia.

Quiero acabar mi historia como acabo mis posts

dando las GRACIAS a todos POR SER Y ESTAR, a

todas aquellas personas que son empáticas y que

dedican su vida a ayudar a los demás, a los que están

al lado de quien lo necesita sin soltarles de la mano.

De todo corazón gracias a vosotros por darnos voz,

por prestarnos atención, por la labor que estáis

haciendo ya que ayuda a mucha gente, Gracias.

Mirella

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