Maria José

Mi historia comienza en 22 de abril de 2016, aunque realmente empezase mucho antes. Recuerdo ese día perfectamente. Eran las 9 de la mañana de ese viernes 22 de abril. Conmigo mi marido y mi madre. Los tres esperando entrar en la sala 1 de ginecología del CAA del hospital 12 de Octubre. Sobre las 10 de la mañana entrabamos a esa sala para recibir la noticia más dura y que cambiaría para siempre mi vida.

Las noticias no eran buenas, los resultados de la biopsia no eran buenos, el bulto era cáncer. No recuerdo mucho más de todas las cosas que me explicaron después. No podía parar de llorar y de pensar en mi hijo. Yo tenía 31 años, un niño de 20 meses y tenía cáncer.

Al llegar a casa sólo podía llorar y seguir llorando. Contarlo a la familia, a los amigos, a todas las personas que me querían fue muy duro. Iban a sufrir todos muchísimo.

Empezaron las pruebas para la operación. Empiezan hablarte de mastectomía, reconstrucciones, que si has pensado tener más hijos… todo se vuelve del revés, tu mundo ya no es el mismo.

El 11 de mayo de 2016 me operaron, masectomía  con reconstrucción diep de la tripa. Una operación dura. Tres días sin moverme, recuperación dolorosa, pero merecía la pena.

El 29 de Junio de 2016 empezaba con el tratamiento de quimioterapia, 4 sesiones de AC una cada 21 días  y 12 taxoles semanales. Las 4 sesiones pasaron y llegaron los taxoles, de los 12 sólo pude recibir 2 ya que me alteraba el hígado, me subían las transaminasas. Por lo que mi tratamiento duro menos de lo que esperaba, 3 meses después de empezar ya había terminado. En esos 3 meses había perdido el pelo, algo que no os voy a engañar, me hizo derramar muchas lágrimas, pero que después me ha dado la oportunidad de verme con el pelo corto y rubia!!!!

En febrero de 2018 fui a una revisión y todo estaba bien, me dieron cita para la siguiente revisión en 6 meses. Dejaba atrás las revisiones trimestrales. A los 15 días, me noté un bulto en la axila del mismo pecho operado dos años atrás. El cuerpo se me volvió a quedar helado. Una parte de mí decía que no podía ser, que era imposible, pero la otra me decía lo contrario y así fue. Pasé el mes de mayo entre ecografías, resonancias y tac para que finalmente el 30 de Mayo me dijeses que había una recidiva. El 22 de junio me realizaron una linfadectomía. Mismo tumor, mismo tipo, mismo todo, esta vez dentro de un ganglio.

Ahora me encuentro terminando la quimio,  me queda un mes para terminarla. Después vendrá la radioterapia. Me queda camino por recorrer. Pero tengo algo claro, que voy a ganar, que no me voy a rendir,  que voy a luchar y que esta vez encierro al bicho en un caja con candado y tiro la llave al fondo del mar!!!!

Desde que me diagnosticaron cáncer estoy más sensibilizada, creo que nos pasa a muchas, y decidí poner mi granito de arena para ayudar en la lucha contra el cáncer. Para ello organizo una Cafetería Solidaria en mi pueblo. Me queda una satisfacción tan grande el poder ayudar organizando este evento que os lo recomiendo totalmente. Colaborar para seguir investigando. Juntos somos más fuertes.

Mi lema cada día es no olvidarme de vivir, disfrutar cada momento, coleccionar recuerdos con todas y cada una de las personas que no sueltan mi mano, que no dejan que caíga. Ahora sé vivir y tengo un brillo especial en la mirada, el brillo que sólo tenemos los que valoramos la vida.

A %d blogueros les gusta esto: