Maria (27) España, #Queservalientenosalgatancaro

Hola a todos mi nombre es Maria, tengo 27 años y  fuí diagnosticada de cáncer de mama con 25. Desde hace un tiempo llevo por bandera las palabras RESILIENCIA y ACTITUD. Aquí estoy, para dar mi testimonio de todo lo vivido (que poco no ha sido) y poner mi granito de arena.

Todo empezó un 31 de abril de 2017, cuando después de haberme palpado un bulto en el pecho, me hicieron una ecografía y dos mamografías y sentada en un silla de un frío hospital me dijeron María, tiene mala pinta. Y ahí aprendí como se puede desmoronar todo en un segundo. Yo que trabajo en el sector sanitario y creía que sabía perfectamente lo que se me venía encima, realmente no tenía ni idea. Tenía la esperanza en que todo se iba a quedar en un susto hasta que leí en los resultados de mi biopsia la palabra “carcinoma”. Entonces si que estaba claro. A mí que siempre me había gustado tenerlo todo planificado y estudiado, se me acababan de romper todos los esquemas, todos mis planes, no veía nada más lejos que el AHORA. Y el tiempo se detuvo.

El peor momento de todo este proceso fue la espera, saber qué era exactamente lo que tenía y cómo se podía curar. A los 7 días ya tenía nombre y apellidos, Carcinoma ductal in situ con componente microivasor  asociado, medía 75x60x60 mm y tenía adenopatías hasta 2n nivel axilar. La siguiente fase fue asumir el tratamiento y los efectos secundarios y como dice una frase que me encanta: “Quitarse la corona y ponerse la armadura” y me lo tomé muy a pecho. He luchado contra mi cuerpo, he llorado de rabia, de pena y de todo lo que se podía llorar. Me han intoxicado el cuerpo, me han quitado una parte de mí, me han quemado la piel y bloqueado mis hormonas.

Pero sabéis que? Ahora que me he vuelto a “colgar la corona” ha venido acompañada de saber lo que es el amor de verdad, de entender que la felicidad está en lo más simple, de valorar las pequeñas cosas, como por ejemplo tumbarse al sol, sumergirse en el agua o una copa de vino. De que vas a estar guapa, te pongas lo que te pongas si te pones una sonrisa. De que no hay nada imposible en esta vida. Y sobretodo de que si te enfrentas a los problemas con una actitud positiva y fuerte siempre vencerás. Un año y medio más tarde aquí estoy, fuerte, valiente, poderosa y con ganas de comerme el mundo. Así que os puedo decir, después de todo, que el cáncer me ha dado más de lo que me ha quitado.

Y para finalizar, a los que estáis pasando por esto, o tenéis a alguien cercano que lo sufre, el cáncer está, es una mierda pero también se cura. Tenemos que entre todos normalizar esta enfermedad y plantarle cara, ya que mi experiencia me dice que el 99,9% de la victoria está en la ACTITUD.

 

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