Karen (38)

Mi nombre es Karen, actualmente tengo 38 años.

Hace exactamente 1 año, el 8 de noviembre de 2017 por primera vez luego de un largo tiempo de exámenes y diagnósticos errados de mi médico, tuve la certeza con un 95% de probabilidades de tener cáncer de mama.

Quise llorar, llorar mucho, tal vez lo hice pero en mi mente tengo el recuerdo de mirar a mi hijo de solo 4 años y decir “esto no me está pasando, de este cáncer no me voy a morir”

Inicialmente mi tratamiento consistía en una mastectomia parcial del seno derecho y 30 sesiones de radioterapia. Era simple, sin grandes cambios en mi vida, pero después de la operación la biopsia arrojó micro metástasis en los ganglios, por lo cual de un momento a otro tenía que ir “con todo”.

4 ciclos de quimioterapia TC cada 21 días y 30 sesiones de radioterapia.

El día 14 del primer ciclo empezó a caer mi pelo, tanto que lo rasuré más por higiene doméstico que por otra cosa.

Me costó asumirlo, todo mi tratamiento lo viví con peluca, porque mi hijo no soportaba verme calva y enferma, a pesar de conocer todo lo que iba a suceder durante mi tratamiento.

Debo reconocer que nadie me dijo que la vida después cáncer era la parte más difícil.

Siempre me imaginé celebrando el final del tratamiento con unas copas en una playa paradisíaca.

En vez de eso me encontré de lleno con los daños colaterales de los que nadie te habla.

Síndrome de adaptación, depresión post traumática, kilos de más, autoestima destruida, inseguridad, incertidumbre y miedo a la recurrencia, porque cada 3 meses los controles oncológicos te recuerdan que no puedes bajar la guardia.

Sigo tratando de sanarme, a un año de mi diagnóstico, mi mamografia arrojo que hay 2 nódulos sospechosos, está vez en la mama derecha.

Y mientras espero que mi cirujana me envíe la orden de ecografía, trato de hacerme el mapa mental de lo fue este último año.

Porque aún no me encuentro a mi misma, aún no me reconozco en el espejo y tal vez, solo tal vez, tendré que nuevamente ponerme en guardia y darle con todo.

Todo esto lo digo desde una posición muy privilegiada, porque en Chile la salud es una de las causantes de las grandes brechas sociales que tenemos como país y cada día mueren 3 mujeres a causa del cáncer de seno, por los diagnósticos y tratamientos tardíos, falta de especialistas, etc.

Saludos,

Karen

 

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